martes, 24 de agosto de 2010

NOTA

*

No hay nada que abomine
y execre tanto como esa idea de espectáculo
de representación
por lo tanto de virtualidad, de no realidad,
ligada a todo lo que se produce y se
muestra,
idea que, por ejemplo, salvó a la misa y le
permitió ser aprobada por manadas innumerables
de seres que si no, no la hubieran admitido,
esta idea de que la misa sólo es un espectáculo,
una representación virtual que no existe y
no sirve
tiene su contrapartida,
la misa, bajo su apariencia virtual y
teatral,
es, por el contrario, un espectáculo que sirve,
(la misa contiene una de las formas de acción
real más eficaces de la vida, pero la gente no
lo sabe, no sabe que esa forma de acción
es tenebrosa, erótica y sombría,
pues se habla de misa negra, pero el
principio y la razón de la misa es
ser negra
no hay misa blanca
cada misa que se reza es un acto sexual más
en la naturaleza liberada).
y ahora, vuelvo a la idea de que toda
esta emisión sólo fue hecha para protestar
contra ese supuesto principio de virtualidad,

de no realidad,
en resumen, de espectáculo
indefectiblemente ligado a todo lo que
se muestra, como si en realidad se quisiera socia-
lizar y paralizar al mismo tiempo a los monstruos,
introducir por medio de la escena, de la pantalla
o del micrófono, posibilidades de deflagración
explosiva demasiado peligrosas para la vida,
peligrosas para toda la vida,
y que así las desvían de la vida.
El inconsciente actual no da más,
la gente está harta de cargar con
algo que acumula y aplasta
sin cesar,
porque se le prohibió hacerlo, manifestar-
lo y mostrarlo.
y la policía de los iniciados, que sin que se
sepa, conducen desde siempre la vida a su
ruina, pero que tienen la pretensión de conducirla
solos, tiene órdenes de desviar hacia el
teatro, el cine, el micrófono,
y la misa,
algo que yo estuve internado 9 años
por haber querido decir y que diré.
Diré ese algo que causa las epidemias, el hambre,
las pestes, la guerra, etc...

CONCLUSIÓN

:::::


Estos pies
estos vientres
estas espaldas
estas manos
estos codos
estas rótulas
estos dientes
que hacen
boua
e
boua
bouaIa
bomaca
bourtra
y que chupan bichos del aire
que liberan en el aire a esos bichos
que algunos ven y otros no
y esos bichos que hacen caca allá y allá
todo eso es dios
y qué piensas de dios después de esto

pienso que no entiendo
-
-pues bien no vemos a esos bichos,
son los microbios de la danza de los muertos
a la que se entregan desde los siglos de los siglos
las razas de las razas
en las laderas del Himalaya,
de los Cárpatos, de los Apeninos y del Cáucaso,

estos bichos que salen de los pies, de las espaldas,
del bazo, del hígado
en esas danzas de cerdos salaces
a las que las razas no renuncian
y crecen allá y allá
Y eso crea una tierra que zapatea
- - que zapatea
- - si que bulle
que hierve
y fecunda los miembros muertos
los fecunda de cosas enfermas

y también los órganos nadie comprendió
nunca

para qué servían

- - - entonze pensé en un teatro de la
crueldad que baile y que grite
para abortar órganos
y barrer con todos los microbios.
y en la anatomía sin grietas del hombre
donde se abortó todo lo que está cuarteado
hacer reinar la salud sin dios.

- - - eto zon cuentos a primera vista
es una utopía
pero empieza a bailar pedazo de
mono
pedazo de sucio macaco europeo
que no aprendió nunca a levantar el pie.

(Aquí el otro hombre grita y protesta
y la emisión termina después de esto.)

CONCLUSION

..........


-Señor Artaud, ¿para qué le sirvió esta
radiodifusión?
-En principio para denunciar cierto número
de porquerías sociales oficialmente consagradas y
reconocidas:
1º la expulsión del esperma infantil,
cedido benévolamente por niños, con vistas
a una fecundación artificial de fetos que aún
no han nacido
y que verán la luz dentro de un siglo o más.

2º para denunciar en ese mismo pueblo
americano que ocupa toda la superficie del
antiguo continente Indio, una resurrección del
imperialismo guerrero de la antigua América
que hizo que el pueblo indígena anterior a Colón
fuera vilipendiado por toda la humanidad precedente.
-Señor Artaud, usted está diciendo cosas
muy insólitas.

-Sí, digo algo insólito, digo
que los Indios anteriores a Colón eran,
contra todo lo que se pueda creer, un
pueblo extrañamente civilizado,
que conoció una forma de civilización
basada en el principio exclusivo de
la crueldad.

¿Sabe usted qué es con exactitud la crueldad?

-De ese modo no, no lo sé.

-La crueldad consiste en extirpar por la
sangre y hasta la sangre a dios, al azar
bestial de la inconsciente animalidad humana
en cualquier parte donde se lo pueda encontrar.

El hombre, cuando no se lo reprime, es un
animal erótico,
lleva adentro un temblor inspirado,
una especie de pulsación
productora de bichos innumerables que
constituyen la forma que los antiguos pueblos
terrestres atribuían universalmente
a dios.
Ello representaba lo que se denomina un espíritu.
Ese espíritu procedente de los indios de América
prevalece, en la actualidad, bajo aspectos
científicos que revelan una infecciosa
influencia mórbida, un estado acusado
de vicio, pero de un vicio que abunda en enfer-
medades
porque, pueden reírse todo lo que quieran,
lo que se dio en llamar microbios
es dios
¿saben ustedes con qué hacen sus átomos los
rusos y los americanos?
los hacen con los microbios de dios.

-Usted delira, señor Artaud.
usted está loco.

-No deliro,
no estoy loco.
Afirmo que se reinventaron los microbios
para imponer una nueva idea de dios,
encontraron un nuevo recurso para destacar
a dios y atraparlo justo en su
nocividad microbiana:
se trata de clavarlo en el coraz6n, donde
los hombres más lo aman, bajo la forma de la
sexualidad enfermiza,
en esa siniestra apariencia de crueldad mór-
bida que reviste cuando, como ahora, se
complace en convulsionar y enloquecer a
la humanidad.
Utiliza el espíritu de pureza de una conciencia,
que permaneció cándida como la mía para
asfixiarla con todas las falsas apariencias
que derrama universalmente en los espacios,
de esta manera Artaud el momo puede represen-
tar el papel de alucinado.

-¿Qué quiere decir, señor Artaud?

-Quiero decir que encontré la forma de
terminar de una vez por todas con ese
impostor y también que si nadie cree ya en dios
todo el mundo cree cada vez más en el hombre.
Ahora es preciso castrar al
hombre.

-¿Qué? ¿Cómo?

Lo mire por donde lo mire, usted está
loco, loco de remate.

-Llevándolo por última vez
a la mesa de autopsias para
rehacerle su anatomía.
El hombre está enfermo porque está mal
construido.
Átenme si quieren,
pero tenemos que desnudar al hombre
para rasparle ese microbio que lo pica
mortalmente

dios
y con dios
sus órganos
porque no hay nada más inútil que un órgano.

Cuando ustedes le hayan hecho un cuerpo sin
órganos lo habrán liberado de todos sus auto-
matismos y lo habrán devuelto a
su verdadera libertad.

Entonces podrán enseñarle a danzar al revés
como en el delirio de los bailes populares
y ese revés será
su verdadero lugar.

EL PROBLEMA QUE SE PLANTEA ES QUE . . .

---


Es grave advertir
que después del orden
de este mundo
hay otro orden.

¿Cuál es?

No lo sabemos.

El número y el orden de las suposiciones posibles
en ese ámbito
es justamente
¡el infinito!

¿Y qué es el infinito?

No lo sabemos con precisión.

Es una palabra
de la que nos servimos para indicar
la apertura
de nuestra conciencia
a la posibilidad
desmesurada
inagotable y desmesurada.

¿Y qué es la conciencia?

No lo sabemos con certeza.

Es la nada.

Una nada
de la que nos servimos
para indicar
cuando no sabemos algo,
con respecto a qué
no lo sabemos
y entonces
decimos
conciencia
en cuanto a la conciencia
pero hay muchos otros aspectos.

¿Y entonces?

Parecería que la conciencia está ligada en
nosotros
al deseo sexual
y al hambre;

pero podría
muy bien
no estar ligada
a ellos.

Se dice,
se puede decir,
hay quienes dicen
que la conciencia
es un apetito,
el apetito de vivir;

inmediatamente
al lado del apetito de vivir

aparece en el espíritu
el apetito del alimento

como si no hubiera personas que comen
sin ninguna clase de apetito
y que tienen hambre.

Porque también
existen
quienes tienen hambre
sin apetito;

¿Y entonces?

Entonces

un día
el espacio de la posibilidad
se me presentó
como si me hubiera tirado
un gran pedo;
pero no sabía con exactitud que eran
ni el espacio,
ni la posibilidad,

y no experimentaba la necesidad de pensado;

eran palabras
inventadas para definir cosas
que existían
o no existían
frente a
la urgencia apremiante
de una necesidad:
suprimir la idea,
la idea y su mito
y hacer reinar en su lugar
la manifestación tonante

de esa explosiva necesidad:
dilatar el cuerpo de mi noche interna,

de la nada interna
de mi yo
que es noche
nada,
irreflexión,

y que, sin embargo, es una afirmación explosiva:
hay que dejarle lugar
a algo,

a mi cuerpo.

Pero,
¿reducir mi cuerpo
a ese gas hediondo?
¿Decir que tengo un cuerpo
porque tengo un gas hediondo
que se forma dentro mío?

No lo sé
sin embargo
sé que

el espacio,
el tiempo,
la dimensión,
el devenir,
el futuro,
el porvenir,
el ser,
el no ser,
el yo,
el no yo,

no son nada para mí;

en cambio hay una cosa
que significa algo,
una sola cosa
que debe significar algo,
y que siento
porque quiere
SALIR:
la presencia
de mi dolor
de cuerpo,

la presencia
amenazadora
infatigable
de mi cuerpo;

aunque me acucien con preguntas,
y yo niegue todas las preguntas,
hay un punto
en el que me veo forzado
a decir no,

NO
a la negación;
y llego a ese punto
cuando me acosan,

me abruman,
me cuestionan
hasta que se aleja
de mí
el alimento
mi alimento
y su leche,

y ¿cuál es el resultado?

Que me ahogo;

no se si es una acción
pero al acosarme así con preguntas
hasta la ausencia
y la nada
de la pregunta,
me atormentaron
y sofocaron
en mí
fa idea de cuerpo
y de ser un cuerpo,

entonces sentí lo obsceno

y me tiré un pedo
arbitrario
de vicio
y en rebeldía
por mi asfixia.

Porque hostigaban
hasta mi cuerpo
hasta el cuerpo

y en ese momento
hice estallar todo
porque a mi cuerpo
nadie lo manosea.

LA BÚSQUEDA DE LA FECALIDAD

:::


Allí donde huele a mierda
huele a ser.
El hombre hubiera podido muy bien no cagar,
no abrir el bolsillo anal,
pero eligió cagar
como hubiera elegido vivir
en vez de aceptar vivir muerto.

Para no hacer caca,
tendría que haber consentido
no ser,
sin embargo, no se decidió a perder
el ser,
es decir, a morir viviendo.

Hay en la existencia
algo particularmente tentador
para el hombre
y ese algo es
LA CACA
(aquí, rugido)
Para existir basta con dejarse ser,
pero para vivir
hay que ser alguien,
hay que tener un HUESO,
hay que atreverse a mostrar el hueso
y a olvidar el alimento.

El hombre prefirió más la carne

que la tierra de los huesos.
Como no había más que tierra y bosque
de huesos
tuvo que ganarse su alimento,
no había mierda
sólo hierro y fuego,
y el hombre tuvo miedo de perder la mierda
o más bien deseó la mierda
y para eso, sacrificó la sangre.
Para tener mierda,
es decir carne,
donde sólo había sangre
y chatarra de osamentas,
donde no tenía nada que ganar
y sí algo que perder: la vida.

o reche modo
to edire
de za
tau dari
do padera coco

Entonces, el hombre se replegó y huyó.

Lo devoraron los gusanos.

No fue una violación,
Se prestó a la obscena comida.
Le encontró sabor,
aprendió por sí mismo
a hacerse el tonto
y a comer carroña
delicadamente.

Pero, ¿de dónde procede, esa despreciable abyección?

De que el mundo no está ordenado todavía,
o de que el hombre sólo tiene una pequeña idea
del mundo

y quiere conservarla eternamente.

Proviene de que, un buen día,
el hombre
detuvo
la idea del mundo.

Se le ofrecían dos caminos:
el infinito exterior,
el ínfimo interior.
y eligió el ínfimo interior,
donde sólo hay que estrujar el bazo
la lengua
el ano
o el glande.

Y dios, dios mismo aceleró el
movimiento.

Dios ¿es un ser?
Si lo es, es la mierda.
Si no lo es
no existe.
O bien sólo existe
como el vacío que avanza con todas
sus formas
y cuya representación más perfecta
es la marcha de un grupo incalculable de
ladillas.

¿Está usted loco, señor Artaud, y la misa?"

Reniego del bautismo y de la misa.
No hay acto humano
que, en el plano erótico interno,
sea más pernicioso que el descenso
del supuesto Jesucristo

a los altares.
No me creerán
y desde aquí veo cómo el público se encoge de hombros
pero el llamado Cristo es quien
frente a la ladilla-dios
aceptó vivir sin cuerpo
mientras un ejército de hombres,
descendiendo de la cruz
a la que dios creía haberlos clavado desde hacía mucho,
se rebeló
y ahora esos hombres
armados con hierro,
sangre,
fuego y osamentas
avanzan, denostando al Invisible
para terminar de una vez con el JUICIO DE DIOS.

TUTUGURI

El rito del sol negro.

Y abajo, al pie del declive amargo,
cruelmente desesperado del corazón,
se abre el círculo de las seis cruces,
muy abajo
como encastrado en la tierra madre,
desencastrado del abrazo inmundo de la madre
que babea,

la tierra de carbón negro
es el único lugar húmedo
en esta grieta de roca.
El rito consiste en que el nuevo sol pase por siete puntos
antes de estallar en el orificio de la tierra.

Hay seis hombres,
uno por cada sol
y un séptimo hombre
vestido de negro y de carne roja
que es el sol
violento.

Este séptimo hombre
es un caballo,
un caballo con un hombre que lo acompaña.

Pero el caballo
es el sol
no el hombre.

Al ritmo desgarrante de un tambor y de una trompeta larga,
extraña,
los seis hombres
que estaban acostados,
enroscados a ras de la tierra

brotan sucesivamente como
girasoles

no soles
sino suelos que giran,
lotos de agua,
y cada brote
se corresponde con el gong cada vez más sombrío
y contenido
del tambor .
hasta que de pronto se ve llegar a todo galope;
con una velocidad. de vértigo,
al último sol,
al primer hombre,
al caballo negro y sobre él
un hombre desnudo
absolutamente desnudo
y virgen.
(sobre él)

Después de saltar, avanzan describiendo
meandros circulares
y el caballo de carne sangrante se enloquece
y caracolea sin cesar
en la cima de su risco
hasta que los seis hombres
terminan de rodear
las seis cruces.

La tensión mayor del rito es precisamente

LA ABOLICION DE LA CRUZ.

Cuando terminan de girar

arrancan
las cruces de la tierra
y el hombre desnudo
sobre el caballo
enarbola
una inmensa herradura
empapada en la sangre de una cuchillada.
...

Ayer me enteré,
(se puede creer, o tal vez sólo
es un rumor falso, que me detengo en uno de
esos sucios chismes que circulan entre
fregaderos y letrinas cuando se tiran las
comidas que una vez más han sido engullidas,)
ayer me enteré
de una de las prácticas oficiales más impresionantes de las es-
cuelas públicas americanas y que sin duda hacen que ese
país se crea a la cabeza del progreso.
Parece que entre los exámenes o pruebas que debe so-
portar un niño que entra por primera vez a una escuela
pública, se verifica la llamada prueba del líquidoseminal
o del esperma
que consistiría en pedirle al pequeño recién llegado un poco
de su esperma para introducirlo en un frasco
y conservado así preparado para cualquier tentativa de fe-
cundación artificial que pudiera llevarse a cabo en el futuro.
Pues los americanos descubren día a día
que carecen de brazos y de niños
es decir no de obreros
sino de soldados.
y quieren a toda Costa y por todos los
medios posibles hacer y fabricar sol-
dados con vistas a las guerras planetarias
que ulteriormente pudieran acaecer
y que estarían destinadas a mostrar por las
virtudes aplastantes de la fuerza
la excelencia de los productos americanos y
de los frutos del sudor americano en todos
los campos de la actividad y del dinamismo
posible de la fuerza.
Porque hay que producir, hay que, por todos
los medios de la actividad viable, reemplazar
la naturaleza dondequiera que pueda ser reem-
plazada, hay que encontrar un campo mayor para
la inercia humana,
es preciso que el obrero tenga de qué ocuparse,
es preciso que se creen nuevos campos de acti-
vidad
donde se alzará por fin el reino de todos
los falsos productos fabricados,
de todos los innobles sucedáneos sintéticos,
donde la hermosa, la legítima naturaleza no tendrá
nada qué hacer,
y deberá ceder su lugar de una vez por todas y ver-
gonzosamente a los triunfales productos de la
sustitución,
allí, el esperma de todas las usinas de fecun-
dación artificial
hará maravillas para producir armadas y aco-
razados.
No más frutas, no más árboles, no más plantas
farmacéuticas o no y en consecuencia
no más alimentos,
sino productos de la síntesis a saciedad ...
sino productos de síntesis, a saciedad,
en los vapores,
en los humores especiales de la atm6sfera,
en los ejes particulares de las atmósferas
arrebatadas a la potencia de una naturale-
za que de la guerra sólo conoció
el miedo.
Y viva la guerra, ¿no es cierto?
Porque, fue así, ¿verdad?, que los americanos pre-
pararon y preparan la guerra paso a paso.
Para defender esta fabricación
insensata de las competencias que
surgirían de inmediato en todas
partes,
se necesitan soldados, armadas, aviones,
acorazados.

Parecería
que por esta razón los gobiernos
de América tuvieron el desparpajo de pensar en ese esperma.
Puesto que, nosotros, los nacidos
capitalistas, tenemos más de un enemigo
que nos vigila, hijo mío,
y entre esos enemigos,
la Rusia de Stalin
que tampoco carece de brazos armados.

Todo eso está muy bien,
pero yo no sabía que los americanos fueran un pue-
blo tan guerrero.
Cuando se combate se reciben heridas
vi a muchos americanos en
la guerra pero siempre tenían delante de
ellos inconmensurables armadas de tanques,
de aviones, de acorazados que les servían como
escudo.
Vi pelear a las máquinas
y sólo divisé muy atrás, en el infinito, a los
hombres que las conducían.

Frente al pueblo que hace comer a sus
caballos, a sus bueyes y a sus asnos las últi-
mas toneladas de morfina legitima que po-
seen para reemplazarla por sucedáneos de
humo,
prefiero al pueblo que come a ras de la tierra
el delirio de donde nació, .
hablo de los Tarahumaras que comen el Peyote
a ras del suelo mientras nace
y que mata al sol para instalar el reino
de la noche negra, .
que desintegra la cruz para que los espacios
del espacio no puedan encontrarse y cruzarse
nunca más.
Van a escuchar ahora la danza
del TUTUGURI.