miércoles, 26 de enero de 2011

R u b i a & K a l i p s o




M o r a d a

de
todas
las
primeras
primaveras
Diente
de
Junio
Sacado
del
N i d o
escondido
entre
las piernas.
Bebe
el
brebaje
màs
impuro
dentro
de
todas
las
aguas
turbias
que
expelemos
Cada
noche
al
despertar...

No hay animal que No se resista



Entre el suburbio de las rubias las castañas las morenas las colorinas y los rusios los negros los flacos los pàlidos... las pàlidas
la subida al rìo y me río con el imago del sol reflejado, las caras mojadas, los dientes -como el rostro- tostados...
el viaje era de madrugada, el descanso fueron unos pocos minutos
tu y yo hacìamos el amor
mientras algunos dormían
mientras algunas miraban
mientras otros no estaban
Y despuès de tanto bailarín suelto
me encontrè con mi hermana
La hermana
y salimos a caminar por la hierba y la basura que crecìan por el sector.
Sin ducha, sin desintoxicaciòn,
hemos salido a caminar
hablando, siempre hablando muchìsimo
de còmo el mundo nos mueve
y còmo nos movemos con él...
si al final, es una danza interminable
esto de vivir
y digamoslo asì:
no hay sonido que no se mueva.
Asì entonamos canciones -y aunque nos amargamos con melodías melosas y muy patèticas- cantamos a gritos los susurros de la expiración.
y... cómo estás?
Cornelius Afeitado

desde las Gorgonas

El vuelo a Libia dirigió Perseo,
Donde jamás verdor se engendra o vive;
Instila allí su sangre el rostro feo,
Y en funestas arenas muerte escribe;
Presto el llovido humor logra su empleo
En el cálido seno, pues concibe
Todas sierpes, y adúltera se extraña
De ponzoñas preñadas la campaña...
La sangre de Medusa, pues en este
Sitio produjo al Basilisco armado
En lengua y ojos de insanable peste,
Aun de las sierpes mismas recelado:
Allí se jacta de tirano agreste,
Lejos hiere en ofensas duplicado,
Pues con el silbo y el mirar temido
Lleva muerte a la vista y al oído.

Baldanders

Baldanders (cuyo nombre podemos traducir por "Ya diferente" o "Ya otro" ) fue sugerido al maestro zapatero Hans Sachs, de Nuremberg, por aquel pasaje de la Odisea en que Menelao persigue al dios egipcio Proteo, que se transforma en león, en serpiente, en pantera, en un desmesurado jabalí, en un árbol y en agua. Hans Sachs murió en 1576; al cabo de unos noventa años, Baldanders resurge en el sexto libro de la novela fantástico-picaresca de Grimmelshausen Simplicius Simplicissimus. En un bosque, el protagonista da con una estatua de piedra, que le parece el ídolo de algún viejo templo germánico. La toca y la estatua le dice que es Baldanders y toma las formas de un hombre, de un roble, de una puerca, de un salchichón, de un prado cubierto de trébol, de estiércol, de una flor, de una rama florida, de una morera, de un tapiz de seda, de muchas otras cosas y seres, y luego, nuevamente, de un hombre. Simula instruir a Simplicissimus en el arte "de hablar con las cosas que por su naturaleza son mudas, tales como sillas y bancos, ollas y jarros"; también se convierte en un secretario y escribe estas palabras de la Revelación de San Juan: "Yo soy el principio y el fin", que son la clave del documento cifrado en que le deja las instrucciones. Baldanders agrega que su blasón (como el del turco y con mejor derecho que el Turco) es la inconstante luna.

Baldanders es un monstruo sucesivo, un monstruo en el tiempo; la carátula de la primera edición de la novela de Grimmelshausen trae un grabado que representa un ser con cabeza de sátiro, torso de hombre, alas desplegadas de pájaro y cola de pez, que con una pata de cabra y una garra de buitre pisa un montón de máscaras, que pueden ser los individuos de las especies. En el cinto lleva una espada y en las manos un libro abierto, con las figuras de una corona, de un velero, de una copa, de una torre, de una criatura, de unos dados, de un gorro con cascabeles y un cañón
.